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Lo que creemos

Antes que nada, todos necesitamos entender que cada congregación tiene unos objetivos particulares y un trabajo determinado independientemente de que todas están basadas en la Palabra de Dios.

Manantial de Avivamiento tiene sus propias particularidades:

1.   Creemos que Dios es trino, que cada una de las personas de la Trinidad tienen los mismos atributos y ninguno de ellos es mayor que el otro.

2.   Que fuimos creados para alabanza y gloria de su Nombre.

3.   La Biblia es para nosotros la Palabra de Dios. Ningún escrito es comparable o mayor que la Biblia.

4.   Nos organizamos de acuerdo a lo descrito en el Nuevo Testamento cuando se habla acerca de la Iglesia.

5.   Creemos en el bautismo del Espíritu Santo, así como sus dones y la manifestación de su poder en todas sus formas.

Como congregación pensamos que:

1.   Alabar y Adorar a Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo) es una prioridad, una forma de vida que ocupa todos los aspectos de nuestra existencia.

2.   Todos los seres humanos necesitan la Salvación eterna provista por la obra de Jesucristo.

3.   Todos los seres humanos pueden llegar a participar de la gracia de Dios, lo que significa que pueden salvarse y pueden ser transformados por Su poder, para lo cual debe aceptar con absoluta libertad, como decisión personal la obra completa de Jesucristo.

4.   Cuando alguna persona acepta la obra plena de Jesucristo, participa de una nueva vida.

5.   La nueva vida conlleva sanidad interior, liberación, restauración, prosperidad, salud, etc.

6.   Además de los beneficios completos de la obra de Jesucristo, los creyentes se transforman en embajadores del Reino de Dios, lo cual quiere decir que pueden llevar a los seres humanos a la reconciliación con Dios.

7.   La Iglesia (especialmente los líderes) han sido llamados a discipular a todas las personas entrenándolas y equipándolas para que lleguen a hacer lo que Jesús hizo.

En cuanto a la persona como individuo pensamos que:

1.   Cada individuo debe ser valorado y tratado como persona; en cada intercambio queremos hacer que la persona se sienta amada porque eso es lo que Dios hace con nosotros.

2.   Cada creyente tienen un lugar especial en el cuerpo de Cristo, el cual es dado por Dios.

3.   Cada creyente debe asumir su propia responsabilidad de su propio crecimiento y función en el Cuerpo de Cristo (iglesia) entendiendo el cuidado que necesitan los nuevos creyentes (un tiempo).